Wednesday, November 16, 2005

A los pies de la Inmaculada en un “Día Blanco”

En peregrinación poética, este fin de semana

Crónica del acto del 28 de Junio 2002

Chignahuapan, Puebla

Lety Ricardez


Salvajes, locos, niños y poetas, se postró a los pies de La Inmaculada, en la Basílica que lleva ese nombre en Chignahuapan, Pue. El grupo se vio representado, en la pequeña y brumosa cuna de Raquel Olvera, a través de la voz de Lety Ricardez y las manos artistas de Alberto Revilla, en cumplimiento al recital de poesía y guitarra ofrecido a los chignahuapenses por La Casa de la Cultura, para el 28 de mayo a las seis de la tarde. Al recital se le nombró “Día Blanco” en honor a la pieza musical obra de Stavros Xarhakos, soberbiamente ejecutada por Alberto, que marcó el final de su primera parte y en alusión a la frecuente neblina que baña y embellece la ciudad, aún bajo la lluvia. La aventura inició para Raquel la mañana de ese mismo día, cuando viajó en compañía de Doña Lupita su señora madre desde México con destino directo a su ciudad. Haría la presentación del grupo y de quienes en ese lugar y día lo representarían. También era la presencia viva, para animar a los dos integrantes. Para asistir al recital, partieron también desde México Ricardo y Oscar Cid de León, acompañados por Athenea Sosa di Lena, joven Venezolana, novia Ricardo y que se sumado al grupo para recibir formación pictórica, tomando clase con Rodrigo Mondragón guiados por Raquel. A diferencia de Raquel, ellos tenían como destino inicial la ciudad de Puebla, llegaron con bastante anticipación, para integrarse a la caravana con la que viajaba Alberto, a bordo de la misma camioneta que llevó al grupo a su anterior aventura en el vórtice del Istmo. Había partido a muy temprana hora desde la ciudad de Oaxaca, hoy conducida por Don Agustín Cid de León, esposo de Lety. El encuentro de los jóvenes Cid de León con sus padres fue emotivo. El ambiente era de expectante alegría porque anticipaban las bellezas del lugar y la cálida acogida de Raquel y su familia, aún cuándo no faltaron las bromas de los jóvenes respecto a la previsión necesaria, ante lo que pudiera ser la imposibilidad de encontrar gasolina, en esas no tan agrestes, pero sí solitarias montañas. Los viajeros calcularon muy bien el tiempo de su arribo, para ser invitados a un delicioso Mole de Guajolote de la cocina de Doña Lupita, que en la realidad, prepararon Magda y Paty hermanas de Raquel, ahora nuestras, pues su recibimiento, superó todas las expectativas. Los viajeros desde el primer momento se sintieron en familia, no calurosa sino cariñosamente bienvenidos. A la casa de Doña Lupita, llegó Deo, la del hermoso nombre, Directora de la Casa de la Cultura, quien en honor a la procedencia de los artistas invitados, portaba un hermoso Huipil Istmeño, que de todos es sabido, es uno de los más conocidos trajes regionales de Oaxaca. La Casa de la Cultura alojó a su costo, a los viajeros, en un pequeño hotel de la ciudad. El ambiente festivo en todo momento, no se vio empañado por las cautas palabras de Deo, quien anticipó que no podía asegurar una nutrida concurrencia y dio disculpas por ello, pidiendo que de cualquier manera en honor de quienes asistieran, se iniciara el acto prometido con toda puntualidad y así se hizo.

Desde las cinco treinta de la tarde llegó la caravana a la Basílica. Quienes quisieron hacerlo, entraron al templo ¾por instrucciones de Raquel¾ con los ojos bajos, clavados en el piso. Se dejaron conducir de esta manera, hasta llegar al lugar preciso, en el cual les pidió elevar la vista para percibir sobre ellos la mirada de la Virgen. Su imponente presencia los dejó sin habla. No se trata únicamente de sus enormes dimensiones (14 metros de altura, de la peana a la corona. Tallada en madera de cedro, su calidad artística es orfébrica, su belleza inenarrable y la dulzura de su mirada inunda y estremece. Todo esto preparó el clima para el recital. Lety se había dispuesto para leer descalza y providencialmente ¾porque la silla que debía ocupar no estaba colocada¾ atendieron a la súplica que les hizo, de permitirle sentarse en el piso, sobre la escalinata, precisamente a los pies de La Inmaculada y a un lado de Alberto. El vestía todo de negro, ella de blanco y pies descalzos. Sus figuras resultaban sublimadas por el lugar que ocupaban. Con toda puntualidad llegaron las personas. Cabe mencionar que Alberto preparó con gran dedicación y conocimiento de causa el programa ¾incluso el nombre de las piezas musicales conjugaba con el de los Poemitas para Sara María, que formaban parte del recital¾ y Lety, ordenó las plaquetas de sus poemas dela misma forma. Llevaron impresos un tiraje de cincuenta y se entregaron al inicio, para que cada persona, pudiera seguir su desarrollo y leer para sí mismo los poemas. Expresión de gratitud es dejar constancia aquí, que tanto programas como plaquetas, sólo alcanzaron para un tercio de los asistentes. Como en el primer párrafo de esta crónica se apuntó, el programa se dividió en dos partes y durante el intermedio, Raquel habló del Grupo Salvajes Locos, Niños Y Poetas; de su propuesta y de su misión. Hizo la presentación de los participantes y un anuncio: Alberto Revilla, maestro de la guitarra clásica, intérprete y compositor, a partir de ahora es integrante del grupo. Expresó también su alegría por el enriquecimiento que representa el abrazar la música, otra rama del arte, hermana de la poesía. Va un poema para Alberto, a manera de bienvenida:

Para Alberto Revilla

Índice, Pulgar, Meñique, Medio y Anular,

desde las cuerdas tensas

deambulan sobre el contorno del abismo sin detenerse.

En vértigo se desplazan las impresiones

de lo exacto

(diamantes inmateriales)

El contorno del abismo es redondo

y nada de lo que suceda en su vecindad

le es ajeno.

Le es.

Gentil acorde cristal.

En la injustificada belleza de lo efímero

la dulce profundidad lastima;

vislumbre de un más allá

fundado en las Ciencias

del Abandono.

Después del sonido,

el aire que desplaza:

movimiento perpetuo.

Raquel Olvera

La acústica en el templo es excelente, pero cuándo se cuenta además, con un experto como encargado de sonido (el señor Américo), y un buen equipo, el resultado es maravilloso. Alberto se sublimó en la guitarra y la voz de Lety se escuchó potente. Ellos habían tenido un ensayo previo, pero los resultados fueron más allá del esfuerzo que dedicaron al recital. Esa pequeña ciudad, el templo, la majestuosa imagen, las personas que asistieron y ese momento tan especial, quedaron grabados en el corazón de los participantes. Hubo aplausos, generosos en su abundancia, ovación en pie, abrazos, petición de autógrafos, pero sobre todo contacto de corazones entre artistas y asistentes quienes dejaron transparentar su emoción. También hubo la amable declaración al micrófono, de puertas abiertas para Salvajes, locos, niños y poetas, por parte del señor Presbítero Ildefonso Illescas Pichardo, impulsor y conductor de la religiosidad (católica) de este pueblo y de la obra de la Basílica, desde su inicio hasta su realidad, quien de motu propio, al término del recital tomó el micrófono y expresó su agradecimiento y aprobación para el grupo.

Una vez cumplido su cometido, no pretendemos detallar paso a paso las andanzas de la caravana. Basta asentar, sin seguir un estricto orden, que visitaron el Restaurante y Hotel Las Cabañas y quedaron cautivos de la belleza del lugar. Si esto fue ahí, qué decir cuándo llegaron ¾los que pudieron hacerlo¾ hasta las dulces entrañas de las cascadas en el salto de Quetzalapan. Raquel, compartió con Athenea, Ricardo, Oscar y Alberto, su lugar secreto, el lugar donde se encuentra el espíritu del agua, Raquel se sintió niña, Athe y Rico se amaron un poco más, Oscar parecía nativo por la habilidad para colocar el cuerpo entre las matas y el rostro de Alberto, se veía como si en otra dimensión estuviera escuchando levísimos acordes. Fueron opíparamente agasajados por la familia de la Directora de la Casa de la Cultura, sopa caliente de plumas, para alimentar las alas y potenciar el vuelo, y Albondigón, uno de los platillos especiales de Lety, luego frijoles nuevos del rancho de la tía E y flan. Para impregnar los labios de un sabor amable: anís y una magnifica taza de café. En la voz de nuestra Deo surgió, una interesante disertación acerca la historia y arquitectura del lugar. Alberto y Agustín doblaron el pico y con sensitivos ronquidos sincoparon el tango de Goicochea: Yo sé que estpy piantao, piantao, piantao. Alberto, perseguido En sueños por el ángel de la música, ejecutaba con los dedos difíciles rasgueos. En una noche especial, la del sábado, se cobijaron bajo la guitarra de Alberto y la voz de todos los reunidos en franca camaradería, con el fuego de la chimenea del hogar y todos los días, no ésa sola noche, nos refugiamos en el calor de los corazones de la familia de Raquel Olvera. Incluso, Agustín, generoso, nos dejó escuchar una entonada voz en canto de antiguas canciones queridas, que pocas veces se tienen posibilidad de escuchar. A la mañana siguiente, saborearon una espléndida barbacoa en el mercado local y...Lo difícil fue partir el domingo 30, a las doce del día, dejando atrás el Lugar de los Nueve Manantiales o Veneros de Agua. Fue posible, porque sabemos que la ciudad le reserva al grupo, revelarle su íntima belleza ¾aquélla que guarda para el exclusivo disfrute de los nativos¾ y la voz de Raquel, nos hizo esa formal promesa, en ocasión de la próxima visita de Alberto Revilla, quien regresará en Noviembre con su compañera Mayte, para regalar ahora a Chignahuapan, nuevamente a través de la Casa de la Cultura, con un espectáculo de Danza.

El regreso y arribo a Oaxaca al pardear las seis de la tarde del domingo, fue esperanzado y jubiloso. Habían transcurrido solamente cuarenta y ocho horas del inicio del recital y menos de tres días del arranque del viaje. Quién podría creerlo.

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